Petro (PTR): ¿inversión legítima o estafa?

Petro (PTR): ¿inversión legítima o estafa?

Tras el lanzamiento de la primera criptomoneda gubernamental, Petro (PTR), durante el primer trimestre del 2018, mucho se ha discutido sobre el tema. No han sido pocos los esfuerzos de propaganda del muy cuestionado gobierno venezolano para vender al Petro como una legítima y rentable fuente de inversión.

Sin embargo, a casi un año de vida, la adopción financiera de la moneda chavista es (salvo como referencia del salario mínimo en Venezuela), inexistente. Hasta la fecha no ha sido incluida en ningún exchange o plataforma de intercambio, y no es posible acceder a sus datos más esenciales como volumen de trading o capitalización de mercado (puesto que ni siquiera aparece en CoinMarketCap).

Desde el punto de vista técnico y conceptual, la criptomoneda Petro era una contradicción: ¿cómo podía un gobierno de tendencia centralista y estatista, emitir un activo descentralizado (es decir, no emitido por el mismo) en un mercado libre de gobiernos?

Pues bien, a la luz de esta y otras contradicciones, y de su escaso valor de uso, no es difícil deducir que el proyecto carece de solidez.

A continuación todo lo que necesita saber en detalle sobre el Petro, en función de determinar si representa una inversión legítima o si por lo contrario, se trata de una estafa.

¿Qué es el Petro?

Consiste en una criptomoneda respaldada por el valor de los commodities que son propiedad del gobierno venezolano, como el petróleo, oro, diamantes y hierro. Es la primera moneda digital basada en blockchain que emite un gobierno de manera oficial.

Está pensada como un medio de pago para que inversores extranjeros adquieran commodities venezolanos (lo cual no queda del todo claro, ya que las criptomonedas no representan títulos de bono o acciones, sino tokens). Asimismo, un caso de uso que atribuye el gobierno es el pago de bienes, servicios e impuestos en el territorio de ese país. En la práctica, y por las razones que se esgrimen más adelante, el Petro no ha tenido mayor uso que como referencia para fijar el salario mínimo.

La infraestructura del Petro está basada en el blockchain de NEM, de origen chino, y uno de los 20 proyectos de mayor valor en el mercado global de criptos. NEM se caracteriza por haber introducido algunas innovaciones tecnológicas al blockchain, entre las que se destaca un nuevo consenso (como se denomina al proceso informático con el que se validan las transacciones) llamado Prueba de Importancia (PoI). 

¿Cómo funciona el Petro?

La formación del precio de la criptomoneda Venezolana no obedece al mercado de criptomonedas en si mismo, sino a la suma del conjunto de recursos naturales bajo control del Estado venezolano (que son básicamente todos, pues hablamos de una economía en la que el Estado es amo y señor de todo cuanto existe). En su whitepaper, ofrecen una fórmula con la que se deduce el precio del Petro.

El petróleo es el recurso mayoritario en la asignación del valor, representando el 50% del mismo, y el 50% restante es distribuido para el oro (20%), hierro (20%) y diamantes (10%). Es fácil asumir que estos porcentajes se establecieron en relación a las reservas de cada recurso, pues el petróleo es el recurso del que se tienen mayores reservas, mientras que el diamante es del que se poseen menos. 

En sentido estricto, el precio siempre obedece a la cesta de Petróleo (por lo que el precio del Petro jamas ha oscilado fuera del rango $40-$60 en lo que lleva de existencia).

¿Cómo y dónde comprar Petro moneda?

Dado que su comercio en exchanges no es posible (ninguno de los principales exchanges internacionales han incluido al token PTR en sus listas), el único modo de adquirir Petro es mediante la venta oficial del gobierno, en la página de la Tesorería de Criptoactivos de Venezuela (TCV), Para almacenar lo tokens PTR es necesario registrarse y descargar la app de billetera móvil (provista por NEM).

Contradicciones

1) Como se lee en su whitepaper, el Petro moneda promete ser un criptoactivo respaldado en petróleo y otros recursos naturales venezolanos. Es decir, es una moneda cuya valoración depende no del mercado (o sea, del precio que voluntariamente acuerden los traders en un mercado abierto) sino de un patrón de ‘commodities’.

Esto representa una gran contradicción, pues la valoración de las criptomonedas no está sujeta a ningún otro patrón que no sea la confianza y al oportuno juego de la oferta y la demanda. La única reserva de una criptomoneda es su capacidad algorítmica para minar y ejecutar transacciones, no un conjunto de recursos físicos que son externos a su propio ecosistema. Es precisamente de modelos monetarios basados en commodities (como el patrón oro) del que huyen los entusiastas de criptomonedas.

Por tanto, el valor del Petro es arbitrario, definido por el precio de mercado de los commodities y no por la interacción de oferentes y demandantes en el criptoespacio. Por la vía de la formación de precios, el Petro dista de ser una criptomoneda.

2) En declaraciones del propio Maduro, se sabe que únicamente el estado puede minar el Petro, excluyendo la participación de particulares. Es decir, la minería está centralizada. En contraposición a este enfoque, las criptomonedas se caracterizan por su naturaleza minable; cualquiera que disponga del hardware y software especialmente programable para resolver los complejos problemas matemáticos de la red, puede minar un bloque y ser recompensado.

Pero además de la exclusión de los mineros, la centralización del suministro de monedas PTR implica un hecho todavía más inquietante: el gobierno podría fácilmente manipular el precio, creando burbujas e inflación. Esto ya ha ocurrido en la práctica, pues al fijar el Petro como una especie de valor colateral del salario mínimo, y dada la tendencia del gobierno de aumentar discrecionalmente el salario, el precio del Petro es directamente una consecuencia política.

3) Aseguran que la centralización de la minería es para mantener una oferta estática que arroje precios estables, evitando la ‘especulación’, subidas y bajadas abruptas de precios. Dicho de otro modo, aspiran aplicar una suerte de control de precios a la moneda. Resulta que es la volatilidad una virtud y no un defecto del criptomercado. La posibilidad de que una moneda de unos pocos centavos, se convierta en una moneda con precios de más de un dígito, es lo que produce inmensos retornos a los inversores, y por lo tanto uno de los principales incentivos que mantienen a las criptomonedas en constante crecida.

4) El primer manual ofrecido en la página oficial, de fecha 31 de enero del 2018, estipulaba que sería Ethereum la plataforma sobre la que operaría Petro. Luego, el día del anuncio de la pre-venta se cambió la plataforma por otro proveedor de blockchain, NEM. Un cambio de último momento como ese, que comprometió nada menos que toda la arquitectura modular, denota ausencia de seriedad en el proyecto.

La verdad es, que se trata de un banal intento de criptomoneda, ni es cripto (por las dudas que han dejado los cambios de plataforma) ni es moneda en el sentido digital, pues pretende valorarse por commodities.

Sanciones

Ahora bien, en lo relativo a las sanciones impuestas a este instrumento, suman una razón todavía más importante para desistir de invertir en él. Queda claro que la propia naturaleza de las criptomonedas no permite ‘bannear’ a una moneda determinada. Lo que sí es posible (y de hecho así lo hizo la Casa Blanca) es sancionar las transacciones o conversiones asociadas al Petro. En palabras del propio gobierno estadounidense:

“La Orden Ejecutiva prohíbe, a partir de su fecha de vigencia, todas las transacciones relacionadas con la provisión de financiamiento y otras negociaciones en Estados Unidos, por un estadounidense o dentro del país, de cualquier moneda digital o ficha digital, emitida por, para o en nombre del Gobierno de Venezuela a partir del 9 de enero de 2018”

Y esto repercutió bastante. Desde entonces no ha habido una sola plataforma de trading que haya incluido al Petro en sus listas de intercambio. Adicionalmente, Bitfinex, una de las casas de cambio de criptomonedas con mayor volumen a nivel mundial, anunció que no tenían planes de incluir al Petro en su plataforma debido a las sanciones de los EE.UU y los riesgos consecuentes que supone comerciar con este token.

El equipo

Si traemos a colación otro ítem fundamental en la evaluación de los criptoactivos, como lo es quienes están detrás de su desarrollo y que experiencia o solvencia tienen en la materia, el Petro puede ser fácilmente descartado al ser lanzado por un gobierno en default, improductivo y con un modelo económico en extremo contrario al modelo de negocios de la industria críptica.

En la página oficial no se ofrece información detallada sobre el equipo (como quien es el CEO, el CTO, el jefe de blockchain, o quienes constituyen la junta de asesores). Sólo se sabe que es del gobierno venezolano; el mismo que ya destruyó su moneda nacional, el bolívar, y nada mejor puede esperarse de su intento de criptomoneda (solo llega hasta intento).

Veredicto – Conclusión sobre el petro

Es difícil otorgar credibilidad a un criptoactivo emitido por un gobierno en bancarrota y cuyo modelo económico es de todo, menos descentralizado. No ha sido listado en ningún exchange y fue incluido en las sanciones de EE.UU contra el gobierno de Maduro.

Tras casi un año de circulación no ha experimentado ningún tipo de hype orgánico (interés masivo de los inversores), y su uso se ha limitado a un valor de referencia para la fijación de salarios de una economía en hiperinflación. Tiene graves contradicciones que nos hacen cuestionar si realmente se trata de una criptomoneda, empezando con su precio de patrón en commodities, la absoluta centralización de la minería y la poca movilidad de su precio.

En definitiva, es a nuestro juicio una moneda sin solidez. Menos que un activo digital descentralizado, es un conveniente instrumento financiero del gobierno para sostener su política monetaria inflacionaria. Empero, la decisión de inversión al final es siempre un acto individual. Depende de usted el veredicto final.

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